TUBERCULOSIS

 

 

 

   

Fig. 1.44. Ulceración superficial crónica de la superficie lateral de la lengua con induración en un paciente con Tuberculosis.3

 

 

Fig.1.45. Linfadenopatía cervical con numerosas fístulas (escrófulas).14

 

Infección granulomatosa crónica de los pulmones causada por Mycobacterium tuberculosis. Se transmite usualmente por inhalación de gotas infectadas que han sido expedidas en el aire por una persona con la enfermedad en forma activa. 14 Puede asociarse a veces con úlceras crónicas y/o ganglios linfáticos nasofaringeos y cervicales aumentados de tamaño.3

La tuberculosis se propaga mediante aerosoles que suelen entrar en el organismo a través de los pulmones  y se alojan en los alvéolos terminales. Los bacilos son fagocitados y se dispersan a través del tejido adyacente por medio de macrófagos móviles presentes en los pulmones. Dentro de los macrófagos los microorganismos están protegidos por su cubierta lipídica externa y pueden experimentar una replicación rápida que destruye finalmente a la célula huésped, liberándose grandes cantidades de bacilos para invadir nuevos puntos periféricos. Estas células fagocitarias extienden los microorganismos a los ganglios linfáticos regionales; si no son detenidos por el sistema inmunitario, se diseminan a otros órganos, como médula ósea, riñón y cerebro. Es fundamental el desarrollo de grandes cantidades de anticuerpos para restringir la diseminación de los bacilos tuberculosos.3

Se han encontrado lesiones orales en un 3,5% de los pacientes con tuberculosis sistémica. El aspecto clínico de una lesión oral es el de una úlcera crónica con bordes indurados o una tumefacción situada en las amígdalas, en otras áreas ricas de tejido linfoide de la cavidad bucal y en la nasofaringe y en los ganglios cervicales (Fig. 1.44). También pueden encontrarse lesiones intraóseas que pueden presentarse como una osteomielitis crónica que finalmente fistuliza y produce secuestros óseos.3

Las lesiones típicas son vegetantes, usualmente indoloras y en forma de úlceras irregulares. Las úlceras tienen un borde delgado y socavado de 1-5 cm de diámetro. La superficie de la úlcera usualmente está recubierta por un exudado gris-amarillento y los tejidos que lo rodean están medianamente indurados e inflamados. Las lesiones nodulares, granulares y blancas se pueden ver pero con menos frecuencia. La linfoadenopatía submaxilar y cervical son frecuentes, ocasionalmente con formación de fístula (escrófula) (Fig. 1.45).14